🧬 Laboratorio #14
Luz, Svalbard, láseres gigantes, sombras y cianotipia
Bienvenid@ al capítulo #14 del Laboratorio de Viajes Creativos, la newsletter en la que, una vez al mes, muestro propuestas, experimentos y recursos sobre viajes, arte y creatividad.
Este capítulo va a tratar sobre la luz.
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Creo que una de las razones de mi ansia de experiencia planetaria (esto se lo tomo prestado a Cortázar de su Rayuela) es la luz: ver sus matices y cambios en diferentes paisajes y lugares.
Desde la crepuscular (casi apocalíptica, incluso marciana) luz del ártico hasta el desbordante fulgor de la Polinesia.
La luz (y su ausencia) es la que ostenta el control sobre nuestro sentido hegemónico, la vista. Sin ella, no habría mundo para nuestros ojos, no habría fotografías. No habría colores.
Qué menos que dedicarle un hueco en el Laboratorio.
En este capítulo voy a explorar la luz a través de:
🎨 Un viaje creativo: Proyecto “Breakthrough Starshot”
🗺 Un destino singular: Svalbard, la oscuridad boreal y el fin del mundo.
🖖 ATENCIÓN (ya verás qué es esto)
🧪 Un experimento: Cianotipias viajeras
🔥 Un disparador creativo: “Shadowlogy” de Vicente Bal
📲 Un recurso TravelTech: “Light Pollution Map” y “Dark Sky Map”
🎨 Un viaje creativo: Proyecto “Breakthrough Starshot”
El viaje creativo de este Laboratorio es pura ciencia, aunque tiene ramalazos de obra de arte y de novela de Ted Chiang.
Imagina que quieres ir a Próxima Centauri, la estrella más cercana a la Tierra. Con nuestra tecnología actual, tardarías unos
años.
Es decir, se necesitarían entre 2.300 y 2.800 generaciones humanas.
❓una generación humana dura entre 25 y 30 años, el tiempo aproximado que tarda una persona en nacer, crecer, convertirse en adulto y tener descendencia.
Vamos, una barbaridad, imposible de hacer hoy día.
Sin embargo, en 2016 alguien puso una solución sobre la mesa: "No necesitamos cohetes, necesitamos LUZ" Eran los científicos del proyecto Breakthrough Starshot1, liderado por Stephen Hawking, Mark Zuckerberg y el multimillonario Yuri Milner.
Su plan se basaba en una idea teórica mucho más antigua, formulada en los años 60 por el físico Robert L. Forward: usar la luz como propulsión.
El plan es este: construyes una nave minúscula (llamada StarChip), del tamaño de un sello y le pegas a una vela del tamaño de una cancha de tenis, pero casi tan fina como el papel de aluminio (llamada nanovela)
Esa "vela" es la clave. Desde la Tierra, un ejército de láseres gigantes apuntaría a ella. La luz, al impactar, la propulsaría, como si el sol la empujara con un dedo gigantesco.
Ese empuje de luz aceleraría la nave hasta el 20% de la velocidad de la luz. A esa velocidad, el sello llegaría a Próxima Centauri en…
…20 años.
🤯
Una vez allí, la nave tomaría fotos, recogería datos y nos los enviaría de vuelta. Su objetivo no es otro que comprobar si hay planetas habitables en Próxima Centauri y enviar las primeras imágenes de un sistema estelar diferente al nuestro.
Bien, pero… ¿para cuándo la nave que viaja con luz? Pues aún no hay fecha fija. El proyecto está en fase de I+D y, si logran construir la vela y el láser, podría despegar dentro de unas décadas, quizá en la segunda mitad del siglo XXI (si no nos hemos aniquilado antes... 😥). La paciencia (y la supervivencia) es clave para la velocidad de la luz.
🗺 Destino singular: Svalbard, la oscuridad boreal y el fin del mundo
Es de noche, aunque tu reloj marca las 12 del mediodía. Ya van tres meses de oscuridad total en Svalbard. Caminas sobre la nieve, a la altura del paralelo 78. Estás saliendo de los límites de la ciudad, aunque sabes que no debes hacerlo.
No sin un arma.
Tras 10 minutos caminando decides montar el trípode y la cámara. Tus manos parecen muñones: los 30 grados bajo cero han convertido tus dedos en un miembro fantasma. De pronto, la nieve cruje a tus espaldas. Te giras de inmediato y alumbras con la linterna: dos ojos brillan a 30 metros de ti, en mitad de una enorme masa blanca.
El oso polar lanza un gruñido.
Tú te agarras a la cámara.
El oso comienza a correr hacia ti.
Tú no tienes arma. Tú no tienes arma…
Ese día, por fortuna, no morí… porque nunca existió. Pero sí el lugar que describo: Svalbard.
Svalbard es uno de esos lugares del planeta que te dejan fascinado por su luz. Y por su ausencia de luz.
(Y también por su historia de muertos criogenizados, sus récords, sus osos polares, su Bóveda del Fin del Mundo y porque es el único lugar en el mundo donde está prohibido morirse). Te cuento:
El archipiélago de Svalbard tiene el privilegio de ser el lugar poblado (civil) más al norte de la Tierra (se ubica entre los paralelos 77 y 81; Longyearbyen, su población principal, está en el paralelo 78).
Esta ubicación extrema hace que la luz marque la vida de sus 2700 habitantes: durante cuatro meses al año (de noviembre a enero), la oscuridad lo envuelve todo y, durante otros cuatro meses, el sol no deja de brillar.
Yo estuve en abril, en el impasse entre ambos estados y quedé fascinado por los efectos de la luz en el paisaje: durante el día, es una luz que se escapa a otras luces antes vistas. Una luz fría, ártica, azul penetrante, que hipnotiza y apenas calienta (que impacta, aún más al reflejarse en paisajes que parecen de otra era).
Y durante la noche… la magia: la Aurora Boreal. Svalbard es uno de los lugares privilegiados para poder disfrutar con más intensidad de las “luces del norte”. La luz, como digo, es lo que marca la vida de Svalbard, pero no es lo único singular de este sitio:
Aquí se encuentra la «Bóveda del fin del mundo», un silo a prueba de terremotos, inundaciones y explosiones nucleares, donde se almacenan las semillas de prácticamente todas las especies de cultivos que sirven como alimento y que fue creado para salvaguardar la biodiversidad en caso de una catástrofe mundial.
Los muertos se criogenizan y está “prohibido” morirse: A comienzos del siglo XX, unos científicos descubrieron que los cadáveres enterrados en Longyearbyen estaban en perfecto estado de conservación. La noticia se extendió y, con la idea de que un cuerpo congelado tras su muerte podría ser curado y resucitado en el futuro, comenzó a haber un boom de movimiento de población hacia la isla con la intención de ser enterrados en ella para ese futurístico plan. Visto esto, no quedó más remedio por parte de las autoridades que prohibir las inhumaciones en la isla. Y así sigue la cosa: la gente fallecida aquí es subida a un avión para ser enterrada en el continente o en su país de origen.
Es, junto a Bahía de Hudson en Canadá, el lugar con mayor concentración de osos polares del mundo (viven más de 3.000 osos en todo el archipiélago, superando la población humana)..
🖖 ATENCIÓN: Empiezan los Talleres Creativos
A partir de octubre voy a comenzar la parte premium del Laboratorio: los Talleres Creativos.
¿Qué son los talleres?
👉 Espacios para aprender y practicar la creatividad tanto en viaje como en el día a día. Lo que enseño puede enfocarse para hacer un viaje creativo tanto en ruta como en tu propia casa.
¿Cómo y cuándo se pueden recibir?
👉 Para recibirlos es necesario ser suscriptor de pago del Laboratorio. Se enviarán un viernes a mediados de cada mes (a finales también se recibirá la versión habitual y gratuita del Laboratorio). Aquí está toda la información sobre la membresía.
¿Qué va a haber en los Talleres?
👉 Los talleres van a ser sobre técnicas artesanas fotográficas (como la cianotipia o la antotipia), de elaboración de libros artesanales, de creación de mapas personales (mapiroflexia lo llamo), de biomateriales, de técnica fotográfica, de escritura creativa… incluso de IA.
Como adelanto, te digo que el primero va a ser cianotipia básica
🧪 Un experimento: Cianotipias viajeras
En el Laboratorio #12, mientras estaba en mitad de una ruta de tres meses de Islas Feroe a Grecia, ya adelanté que estaba tramando un experimento viajero: en cada uno de los lugares visitados estaba recolectando sus hojas y flores más características. Esto es lo que hice:
👉 El experimento:
El experimento lo he realizado a mi vuelta y consistía en hacer un resumen en forma de cianotipo de los lugares que visité.
En total, recolecté hojas de París, Islas Feroe, Normandía, Suiza y Grecia. Podría haber delimitado mucho más la muestra, dividiendo, por ejemplo, en las diferentes zonas que visité en Grecia (donde estuve mes y medio). Pero prefería hacer algo más global.
El objetivo era, como dije en el Laboratorio #12:
Usar el viaje como herramienta creativa, como un pintor usa su pincel, así hacer yo con el movimiento geográfico.
Ese ha sido el objetivo por el que he creado el Laboratorio y la cianotipia es una de las herramientas más espectaculares y sencillas de llevarlo a cabo.
👉 Resultados del experimento:
Estos son los resultados del experimento:
En cada una de esas cinco hojas hay plasmada una huella de la ruta, de cada punto geográfico (el lugar donde recogí briznas de la omnipresente hierba de Feroe; el olivo de Grecia del que me llevé un par de hojas; la flor que recogí en los Alpes suizos, junto a la cabaña del mismo amigo que tiene la preciosísima librería de la que hablé en el Laboratorio #12).
Una forma diferente de guardar los recuerdos de un viaje (y en mi día a día, ahora no paro de ver y buscar objetos para convertir en cianotipo).
Si te interesa la técnica de cianotipia, te invito a apuntarte a los Talleres Creativos: va a ser el primer taller.
🔥 Un disparador creativo: “Shadowlogy” de Vicente Bal
¿Y si la sombra no es el lado oscuro?
En el universo de Vicente Bal y su "Shadowlogy"2, las sombras no son algo que huye de la luz, sino su mejor amiga. El artista nos lanza un desafío: en vez de obsesionarnos con el brillo, ¿qué pasa si miramos lo que la luz deja de tocar?
Con su paleta minimalista, Bal usa la sombra para dar volumen y contar historias secretas. Es como un recordatorio de que la oscuridad tiene sus propios matices y que, a veces, para que algo sea visible, algo más tiene que estar a la sombra.
📲 Un recurso TravelTech: “Light Pollution Map” y “Dark Sky Map”
¿Alguna vez te has parado a pensar que el mejor recurso para un viaje no siempre es la luz, sino la ausencia de ella?
Para los amantes de la astronomía (o quienes simplemente buscan un momento de paz bajo un manto de estrellas), Light Pollution Map y Dark Sky Map son las herramientas perfectas.
Light Pollution Map funciona como un mapa del tesoro, pero a la inversa. Muestra un mapa global donde las zonas más brillantes, con contaminación lumínica, se marcan en rojo, y las más oscuras, con cielos prístinos, en tonos de azul. Te permite visualizar la oscuridad de cualquier lugar del planeta y es ideal para planificar rutas o viajes enfocados en la observación de estrellas. También incluye información sobre la calidad del cielo (la "escala Bortle"), así como alertas de eventos astronómicos como lluvias de estrellas.
Dark Sky Map complementa esta información con un enfoque más social y práctico. Aunque también ofrece mapas de contaminación lumínica, su principal función es la de una red comunitaria. En ella, los usuarios pueden encontrar y compartir ubicaciones específicas para la observación del cielo, con datos detallados y valoraciones.
Ambas herramientas transforman la búsqueda de la oscuridad en una aventura, ofreciendo una perspectiva única sobre cómo la luz, o la falta de ella, puede definir una experiencia de viaje.
Y hasta aquí esta edición del Laboratorio de viajes creativos.
Si te ha gustado, te agradecería muchísimo que lo compartieses con tus conocidos, a ver si les apetece apuntarse al Laboratorio.
Un abrazo y hasta el número #15 que llegará a las 10:30 AM en horario español del último viernes de octubre.
Para quienes se apunten a los Talleres Creativos, el primer taller se enviará a las 10:30 AM (hora de España) el viernes 17 de octubre.
Dani Keral








Por lo general, no me molesta lo más mínimo lo finito de la vida humana. Pero entonces, leo cosas como el Breakthrough Starshot y me entra una curiosidad tal, que siento que no toleraría morir sin enterarme de qué había en Alfa Centauri.